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Además de los signos de puntuación que ya se publicaron el post “Los signos de puntuación I”, existen otros signos que explicaremos a continuación.

1. Reglas de uso de los puntos suspensivos

Los puntos suspensivos se utilizan en diversos casos.

Para dejar abierta una enumeración, teniendo el mismo significado que la palabra etcétera o su respectiva abreviatura etc:

  • En el parque hay árboles, estanques, niños…

Cuando no acabamos una frase, ya que el oyente sabrá acabarla:

  • Ande yo caliente…(ríase la gente)

Para expresar vacilación o titubeo:

  • Quería preguntarte…

Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes:

  • Vete a la m…, esta vez te has pasado.

A veces se utiliza para provocar suspense:

  • De pronto se oyó un ruido y …

2. Reglas de uso del guión / raya

El guión (-) se usa para diversas situaciones. Según la RAE puede unir nombres propios, comunes o adjetivos.

I. En el caso de los nombres propios se utiliza:

Cuando aparecen dos nombres de pila, para separarlos entre ellos y que no se confunda con el apellido:

  • Antonio – Marcos

Para establecer distintas relaciones circunstanciales entre nombres propios:

  • Hubo un acuerdo franco – español

II. En el caso de los nombres comunes el guión se utiliza:

Para establecer relaciones entre conceptos, que pueden ser fijas (kilómetros-hora), o bien circunstanciales (conversaciones Gobierno-sindicatos).

Para unir dos sustantivos que tienen un mismo referente:

  • El director –coordinador de la cadena…

III. Cuando se trata de adjetivos el guión se utiliza:

Cuando se trata de unir dos gentilicios:

  • Las relaciones germano –francesas

Cuando se aplica a un sustantivo dos adjetivos calificativos o relacionados, por ejemplo:

  • Son clases teórico – prácticas

IV. El guión también se utiliza en otras circunstancias, como por ejemplo:

Para relacionar dos fechas:

  • Guerra Civil (1936 – 1939)

Para cortar palabras al final de la línea:

  • Ca-sa, me-sa…

En este caso hay que tener en cuenta ciertas normas generales como que:

- Una vocal nunca puede quedar sola al final de la línea. (ami-go, no a-migo)

- La “ll”, “rr” y “ch” nunca se separan. (po- llo, no pol – lo)

- Monosílabos, siglas y abreviaturas no se separan. (sí, no s-í)

3. Reglas de uso del paréntesis

El paréntesis se utiliza en casos como:

Cuando se interrumpe un enunciado para aislar aclaraciones que se intercalan en la propia oración:

  • Mis amigos (Ángel y Gloria) vienen esta tarde a casa.

Para intercalar datos, fechas, páginas, provincias…

  • Todos los niños vinieron de Madrid (España)
  • Esta poesía se puede leer en Quevedo (página 40)

Para encerrar, en las obras teatrales, las acotaciones del autor o los apartes de los personajes (RAE):

  • «Bernarda. (Golpeando con el bastón en el suelo). ¡No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo!» (GaLorca Bernarda [Esp. 1936]).

Para traducir palabras extranjeras:

  • Hay que tener en cuenta el “Carpe diem” (vive el momento)

4. Reglas de uso de las comillas

Podemos utilizar las comillas:

Para reproducir citas textuales:

  • Mi hermana dijo: “Mañana nos vemos”

Para nombrar títulos de libros, artículos, obras,…

  • Valle – Inclán escribió “El tragaluz”.

Para encerrar, en las obras literarias de carácter narrativo, los textos que reproducen de forma directa los pensamientos de los personajes:

  • «“¡Hasta en latín sabía maldecir el pillastre!”, pensó el padre» (RAE)

Para mostrar que una palabra es impropia, vulgar o procede de otro idioma:

  • Dijo que el restaurante era muy “chic”.

Las comillas simples se utilizan para enmarcar los significados:

  • La palabra restaurante proviene del francés “restaurant” que significa “restaurativo”.

En el "Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española" de Manuel Seco encontramos las siguientes descripciones de estos dos tiempos verbales.

Pretérito perfecto simple → (canté) Tiempo que expresa una acción pasada cuya terminación se considera anterior al lapso de tiempo más o menos extenso en que hablamos.

Pretérito perfecto compuesto → (he cantado) Tiempo verbal que expresa un hecho que se acaba de verificar en el momento en que hablamos, o bien un hecho cuyas circunstancias o consecuencias tienen cierto modo de relación con el presente.

1. Diferencia entre el Pretérito perfecto simple y el compuesto

Según la Wikipedia, el Pretérito Perfecto simple indica "una acción enunciada que se considera acabada. Se aplica a acciones completadas en el pasado que no necesariamente están relacionadas con el estado de hechos de la situación presente". Algunos ejemplos de este tiempo verbal son:

  • Ayer comí manzanas
  • La guerra terminó hace tres meses
  • Los ladrones entraron en casa
  • Tú estuviste en el cine

En cambio el Pretérito Perfecto Compuesto indica necesariamente que existe "una relación o conexión entre dicha acción pasada y la situación presente, sea dicha relación temporal o subjetiva". Es un tiempo verbal empleado en el discurso hablado de manera habitual únicamente en la Península Ibérica, con la excepción de Asturias, León y Galicia. En estas regiones, como en las Islas Canarias, es un tiempo verbal prácticamente desaparecido, usado muy escasamente,generalmente sólo como forma ultracorrecta del pretérito perfecto simple, la cual es la forma preferida. Algunos ejemplos del Pretérito Perfecto Compuesto son:

  • He comido manzanas
  • La guerra ha terminado
  • Los ladrones han entrado en casa
  • Tú has estado en el cine

2. Cómo se conjuga el Pretérito Perfecto Compuesto

Este tiempo verbal se conjuga con el presente del verbo auxiliar haber más el participio del verbo que se vaya a utilizar, por ejemplo:

  • Yo he comido
  • Tú has venido
  • Él/Ella ha estado aquí
  • Nosotros hemos ido al cine
  • Vosotros habéis visto la película
  • Ellos/Ellas han escrito un cuento

3. Preferencia por Pretérito Perfecto Simple o Pretérito Perfecto Compuesto

Para saber si hay que utilizar el perfecto simple o compuesto es necesario buscar siempre el punto de vista del que el habla, es decir la distancia temporal de lo que se está hablando o la mayor o menor importancia que da al hecho del que se habla.

No obstante, es norma general que para acciones inmediatamente anteriores al momento en el que se está hablando se usen las formas compuestas y no las simples. (“He comprado patatas” y no “compré patatas”). Aunque ya hemos comentado anteriormente que en algunas regiones de la Península Ibérica prefieren el uso de la forma simple, en vez de la compuesta.

4. Adverbios y Complementos circunstanciales de tiempo que se utilizan en cada tiempo verbal

Suele darse como norma general que cuando se utilizan complementos de tiempo como “hoy”, “esta mañana”, “a la tarde”,etc. se utilice el pretérito perfecto compuesto, por ejemplo:

  • Hoy he ido al supermercado
  • Esta tarde he visto a mi hermana
  • A la tarde has estado en el bar

En el caso del pretérito simple se suelen utilizar complementos de tiempo como “ayer”, “antes de ayer”, “el otro día”, “el año pasado”,etc. Por ejemplo:

  • Ayer fui al supermercado
  • Antes de ayer vi a mi hermana
  • El otro día estuviste en el bar

Dos de los tiempos verbales más comunes para referirnos al pasado en castellano son el Pretérito Perfecto Simple y el Pretérito Imperfecto. Ambos sirven para relatar acciones pasadas con poca conexión con el momento presente, pero cada uno se utiliza para situaciones diferentes. Son dos tiempos verbales que las personas de habla extranjera suelen confundir mucho, y utilizan uno cuando deberían utilizar el otra.

1. Pretérito Perfecto Simple o Indefinido

  • Ejemplos: yo comí, yo amé, yo bebí, él habló, él calló, él miró. Su conjugación es a menudo irregular (“yo fui”, “tú hiciste”…)
  • Uso: en general, se refiere a acciones del pasado ya terminadas:
    • acciones puntuales,
    • acontecimientos que empezaron y terminaron en el momento de su ejecución
    • acciones completadas en el pasado, aún cuando duraron un tiempo, sin relación con la situación presente.

2. El pretérito Imperfecto

  • Ejemplos: nosotros teníamos, vosotros escuchabais
  • Uso: se refiere también a tiempos pasados pero en general destaca el aspecto continuativo del verbo, sin atender a su terminación. Las acciones descritas por este tiempo verbal se prolongan a lo largo de un cierto espacio de tiempo.

Tomemos un simple ejemplo con dos bien diferenciados significados:

  • “No conocía a nadie en la fiesta”, (Pretérito Imperfecto) significa que no había allí ningún conocido cuando llegué, mientras que…
  • “No conocí a nadie en la fiesta”, (Pretérito Perfecto Simple o Indefinido) quiere decir que no entablé amistad con ninguno de los allá presentes.

En otros casos la diferencia de significado no es tan notable:

  • “No hice nada malo,” apunta a un tiempo pretérito, sin conexión con el presente. El interés está en el resultado.
  • “No hacía nada malo,” contempla más bien el aspecto continuativo del verbo, que bien podría extenderse hasta el momento presente. El interés ya no lo es tanto el resultado, sino el proceso.

Las normas de uso que se aplican a estos tiempos verbales son muy homogéneas en toda la comunidad hispano-parlante, y aunque hay usos muy específicos y un tanto subjetivos, conviene fijarse en los marcadores temporales que se usan con una u otra construcción.

Con el Pretérito Perfecto Simple o Indefinido: “ayer”, “anoche”, “el año pasado”, “hace mucho”…

Con el Pretérito Imperfecto: “(casi) siempre”, “normalmente”, “cuando era pequeño/-a”, “a veces”…

A menudo, en nuestras narraciones, combinamos ambos tiempos, reservando el Pretérito Perfecto Simple o Indefinido para relatar el evento en sí y el Pretérito Imperfecto para describir las circunstancias o el escenario. La tendencia en el lenguaje periodístico es sustituir el Pretérito Perfecto Simple o Indifinido por el Perfecto, con lo que se consigue darle mayor actualidad a la noticia, mayor cercanía a la acción pasada, destacando así sus consecuencias en el presente, por ejemplo:

  • “El accidente ocurrió cuando se dirigía de vuelta a casa.”
  • “El accidente se ha producido mientras conducía de vuelta a casa.”

En la gramática española existen diversos signos de puntuación, cuya utilización puede alterar el sentido de la oración, del mismo modo que diferentes entonaciones pueden dar distintos sentidos a expresiones del habla. Existen diferentes signos, tales como el punto, la coma, los dos puntos y el punto y coma, entre otros muchos.

1. Reglas de uso del punto: Punto y seguido. Punto y aparte

El punto es un signo que se utiliza para cerrar partes de la oración que tienen sentido en sí mismos, por ejemplo:

  • Cuando fui a la playa me bañé en el mar.

Punto y seguido: se utiliza para separar, dentro de un mismo párrafo, enunciados que están relacionados entre sí, es decir, que desarrollan una misma idea, por ejemplo:

  • Cuando fui a la playa me bañé en el mar. El agua estaba muy fría.

Punto y aparte: Se diferencia del punto y seguido en que en este caso se separan párrafos entre sí. En cada párrafo se desarrolla una idea indepediente, es decir:

  • Cuando fui a la playa me bañé en el mar. El agua estaba muy fría.

Más tarde, cuando vino mi amiga nos fuimos a comer un helado al bar.

Punto final: Sirve para poner fin a la comunicación.

  • Cuando fui a la playa me bañé en el bar. El agua estaba muy fría´, pero me lo pasé muy bien.

2. Reglas de uso de la coma.

Existen unas normas generales para el uso de la coma, como por ejemplo, se puede utilizar:

  • Para aislar los vocativos que van en medio de las oraciones: "Luchad, niños, hasta ganar"
  • Para separar las palabras de una enumeración: " La gula, la lujuria, la ira, son pecados capitales."
  • Para separar oraciones muy breves pero que tienen sentido completo: " Llegué, comí, me marché"
  • Para separar del resto de la oración una aclaración o explicación: " El niño, que tenía el pelo negro, tocaba la guitarra"
  • Para separar de la oración expresiones como: es decir, por último, esto es, ...: " Por último, me metí a la cama"
  • Se escribe coma para separar el sujeto de los complementos verbales cuando el verbo está elidido por haber sido mencionado con anterioridad o estar sobrentendido: " Unos van al cine, otros a la playa"

La Real Academia Española expone otras normas del uso de la coma, tales como:

  • Se escriben entre comas las interjecciones o locuciones interjectivas: "Bah, no me interesa"
  • Se escribe coma delante de las conjunciones o locuciones conjuntivas que unen las oraciones incluidas en una oración compuesta, ya sea ante oraciones introducidas por pero, mas, aunque, sino (que) ( "Díselo si quieres, pero se va a enfadar") o ante oraciones introducidas por conque, así que, de manera que...: "Dijiste que venías, así que no digas ahora que no".
  • La palabra etcétera (o su abreviatura etc.) se separa con coma del resto del enunciado: "Los helados de vainilla, chocolate, etcétera, me encantan".
  • El uso de la coma es incompatible con las conjunciones y, e, ni, o, u cuando este signo se utiliza para separar elementos de una misma serie o miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado: "Compré pan, tomate, y sal"
  • Pero sí se pueden utilizar la coma delante de estas conjunciones cuando la secuencia que encabezan enlaza con todo el predicado anterior, y no con el último de sus miembros coordinados: "Compré pan, tomate, sal, y salí de la tienda".
  • El uso de comas se hace más necesario en oraciones compuestas, debido en parte a su extensión y también por la complejidad de las relaciones de sus elementos. Si tomamos oraciones adjetivas o de relativo, por ejemplo, las comas deben usarse en las llamadas “explicativas” (“Los aviones, que estaban averiados, no pudieron despegar”), no así en las “especificativas” (“Los aviones que estaban averiados no pudieron despegar.”)

Existen más normas del uso de la regla de la coma que puedes encontrar en http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=coma

3. Reglas de uso de los dos puntos

Este signo de puntuación se utiliza para introducir un enunciado en casos como:

  • Antes de una cita literal: El niño dijo: " Quiero ir a los columpios"
  • Antes de una enumeración: "Hace falta: manzanas, peras, alubias y tomates"
  • Antes de una explicación: "Era una casa enorme: tenía dos balcones, un jardín, una piscina y una chimenea".

4. Reglas de uso del punto y la coma.

El punto y la coma se utiliza en diversos casos:

  • Para separar oraciones en las que ya hay comas: " Llegaron los abuelos, los niños y los padres; se quedaron hasta las siete"
  • Antes de las conjunciones mas, pero, aunque,... Si la oración es larga: "Todo en el mundo es difícil; aunque difícil es nuestro mundo."
  • Cuando se utiliza para resumir todo lo dicho anteriormente: " Los gritos, los lloros y los nervios; todo me hace ver que es el primer día de clase."
  • Para separar oraciones yuxtapuestas: " Tendremos que marcharnos; la tienda cierra."

Existen muchos más signos de puntuación, tales como, las comillas, los paréntesis, los puntos suspensivos y el guion o la raya, que veremos en los siguientes posts.

El castellano es la lengua oficial en España, aunque en algunas regiones y comunidades autónomas convive con otras lenguas. Éste es el caso del País Vasco, donde coexisten 2 lenguas oficiales: el castellano y el euskera. Aunque cada día hay más hablantes bilingües, en Bilbao el castellano sigue siendo la lengua común, conocida y usada por la mayoría de la población.

Si hay algo que caracteriza al castellano que se que se habla en Bilbao es la exquisita vocalización de la que se enorgullecen sus hablantes. Tan solo podemos hablar de una excepción: la reducción generalizada que se hace de los participios en -”ado” que siempre pierden la -d- : “comprao” en vez de “comprado”, “olvidao” en vez de “olvidado”.

También tenemos que destacar la corrección gramatical. Los bilbainos son muy estrictos en la aplicación de las leyes morfo-sintácticas, evitando usos de laísmo y loísmo, tan frecuentes en Castilla y La Mancha. Auque sí podemos hablar de un error común entre los hablantes de esta zona: la utilización del condicional en vez del pretérito imperfecto de subjuntivo (algo característico de todo el País Vasco):

  • Si sabría la respuesta te lo diría (en vez de "Si supiera la respuesta...")

Esto también ocurre con el pretérito perfecto:

  • Si habría sabido la respuesta te lo habría dicho (en vez de 'Si Hubiera sabido...')

La entonación y ritmo a la hora de hablar, dotan al castellano de Bilbao de un estilo cantarín, que sorprende a sus visitantes por la claridad de la dicción y por su exquisita corrección.

A nivel socio-lingüístico, también existen peculiaridades del habla de Bilbao. La más importante (que comparte con el resto del País Vasco) es el uso restringido que se hace del tratamiento de Usted, reservado a la industria del Comercio/Hostelería. El tuteo en Euskadi está generalizado y ello facilita enormemente los intercambios comunicativos cotidianos con foráneos.

En español, como en la mayoría de las lenguas indoeuropeas exceptuando el inglés, el género es un atributo de carácter totalmente arbitrario asociado a los sustantivos.

Los conceptos que representan seres animados suelen adoptar el género correspondiente al sexo natural, aunque ello no resulta así en muchos nombres de animales, donde a menudo usamos el femenino para referirnos a ambos sexos: la mosca, la araña, la culebra, la pantera, la ballena, la cebra, la jirafa…

Por su parte, las palabras que representan conceptos inanimados se asignan siempre a uno de los dos géneros (masculino o femenino), al no haberse desarrollado el género neutro, como en alemán. Es aquí donde comprobamos el carácter totalmente arbitrario de esta asignación: no hay ningún motivo por el que “cajón” sea masculino y “torre” femenino, y existen abundantes ejemplos de divergencias con otras lenguas de nuestro entorno: la “luna” es masculino en alemán, el “dolor” es femenino en francés, la “sangre” es femenino en italiano…

El género, al igual que el número, es relevante desde el punto de vista gramatical por la concordancia que debe existir entre el sustantivo y todos los determinantes, adjetivos y pronombres que lo acompañan.

A nivel formal existen, claro, ciertas pautas que adoptan las palabras de uno u otro género.

Son típicas terminaciones de género masculino:

  • -oEj.: el amigo, el perro, el libro, el viento
  • -orEj.: el amor, el calor, el color, el sabor (sin embargo, la flor)

  • -ajeEj.: el coraje, el viaje,
  • -an Ej.: el capitán

Existe, sin embargo, un buen número de sustantivos masculinos terminados en –a: el poeta, el tema, el problema, el día, el mapa…

Son típicas terminaciones de género femenino:

  • -aEj.: la vena, la casa, la mesa, la corbata
  • -dad, -tad y -edEj.: la sinceridad, la mitad, la red
  • -ción, -sión, -zón, 
 Ej.: la nación, la pasión, la razón, (excepción notable: el corazón)

  • -dez o –iz Ej.: la honradez, la nariz

También hay abundantes ejemplos de sustantivos femeninos que terminan en -o: la soprano, la radio, la mano

Algunos sustantivos adoptan idéntica forma para ambos géneros: Ej.: el/la atleta, el/la policía, el/la joven, el/la modelo…

Así ocurre con los nombre terminados en -ista
 (artista, capitalista…) y en -nte (cantante, amante…)

En los plurales, es interesante observar que la forma masculina sirve para referirse a ambos sexos; así el padre + la madre = los padres. Pese a ello, la obsesión de nuestros representantes públicos por lo políticamente correcto a menudo ignora esta característica de nuestra lengua y genera términos cuando menos redundantes, como: “Españoles y españolas”, “Ciudadanos y ciudadanas”, “Trabajadores y trabajadores”, etc.

A pesar de que en la lengua española usamos muchos más diminutivos que aumentativos, estos últimos también tienen su espacio y responden quizá a una tendencia generalizada de los hispanohablantes por la exageración.

Según la RAE los aumentativos son “sufijos que aumentan la magnitud del significado del vocablo al que se une”.

Como bien se explica en la Wikipedia, el aumentativo “es la denominación que reciben los afijos que matizan el significado de una palabra de manera que designa un objeto de mayor tamaño o de mayor importancia.”

En nuestra lengua los aumentativos se forman agregando un sufijo al final de cada palabra (al igual que sucede con los diminutivos).

Normalmente se añaden al sustantivo (jarra – jarrón) y más raramente se utilizan en un adjetivo (guapo – guapetón).

El significado añadido que aporta el sufijo aumentativo no siempre tiene que ver con un aumento de tamaño del objeto, y a veces representa un nuevo concepto. Así, un “sillón” no es exactamente una silla grande. “Cabezón” y “cabezota” pueden ambas referirse a una cabeza grande o a una persona obstinada, pero probablemente prefiramos “cabezón” para describir el tamaño y “cabezota” para referirnos a un rasgo del carácter. “Colchón” no tiene mucho que ver con “colcha”. “Culebrón” tampoco tiene mucho que ver con “culebra”. Un “ratón” no es una rata grande, sino más bien todo lo contrario.

Existen diferentes tipos de sufijos con los que se forman los aumentativos:

  1. el sufijo –ón es el más reconocido y utilizado entre los hablantes. En ocasiones simplemente se pretende reflejar el mayor tamaño de un objeto o su mayor importancia (viento – ventarrón, película – peliculón). Sin embargo, en ocasiones nos enfrentamos ante un sufijo que en ocasiones tiene connotaciones peyorativas (barrigón, narigón…)
  2. -ote: es otro de los sufijos que forman los aumentativos. También su uso es muy habitual (macho – machote)
  3. –azo, -aza, -tazo, -taza: se hace uso de forma habitual en muchos sustantivos para marcar su dimensión o importancia. Existen diversos ejemplos como por ejemplo: golpe-golpazo; barca – barcaza; harto – hartazo…

En muchas ocasiones su connotación es peyorativa (y su empleo se mantiene siempre en plural), por ejemplo: calzonazos (hombre demasiado condescendiente), manazas (persona muy torpe)…

Estos sufijos se usan muy frecuentemente para referirse a golpes producidos por los objetos en cuestión, así “escobazo”, “taconazo”, “manotazo”, “puñetazo”, “guantazo”, “navajazo”…son golpes dados por escobas, tacones, manos, puños, guantes, navajas…

Existen otros sufijos cuya utilización es menos habitual, como por ejemplo “-acho”/”– acha” (ricacho); “-rron”/ “–rrona” (nubarrón); “-icón”/”– icona” (bobalicón); “-etón”/”–etona” (guapetón); “-ton”/”– tona” (bigotón) (Wikipedia)

Muchos de ellos se usan en sentido peyorativo o despectivo, como: “solterona”, “padrastro”, “latinajo”, “gentuza”, “animalejo”, “casuca”, “larguirucho”, “bicharraco”…

Según la RAE los diminutivos son “sufijos que denotan disminución de tamaño en el objeto designado (piedrecilla) o que lo presenta con intención emotiva o apelativa (¡Vaya nochecita!)”.

Aunque su uso se asocia sobre todo al mundo infantil, éste se hace extensivo al habla del sexo femenino y también es utilizado por los varones, quizá no tanto entre ellos, pero sí cuando se comunican con niños o mujeres.

Por lo general, como describe la RAE, la derivación de palabras mediante diminutivos añade información referente bien al reducido tamaño del concepto en cuestión (pan – panecillo; cuchara – cucharilla…) o bien no tiene que ver con sus dimensiones físicas y su uso obedece a motivaciones afectivas. Tal es el caso de:

  • chiquirritín (tweeny-weeny)
  • pobrete (poor devil)
  • fresquito (nice and cool)
  • viejecito (a dear old man)
  • sentadito (delicately seated)

En algunos casos, sin embargo, el uso de determinados diminutivos sirve para referirse a nuevos conceptos, como se observa en los siguientes ejemplos.

  • silla - sillín
  • bolsa/bolso - bolsillo
  • paso - pasillo
  • lentes - lentillas
  • espina -espinilla

En el idioma español son numerosos los diminutivos y consisten en agregar un sufijo al final de las palabras: el uso de éstos varía según la palabra, la zona dialectal y el país. Normalmente se añaden a un sustantivo, pero también a un adjetivo (pequeñín) y más raramente a un adverbio (ahorita).

Los sufijos derivativos más habituales en español son:

  • -ito, -ita (y sus variantes –cito, - ecito, -ecita).
  • -ico, -ica
  • -illo, -illa
  • -ete, -eta
  • - in, -ina
  • -uco, -uca

1) –ito, -ita: es el sufijo más común entre los hispanohablantes. Ejemplos: pequeñito, pequeñita.Este sufijo tiene algunas variantes, como -cito (“jardincito” en lugar de “jardinito”), –ecito, -ecita (“lucecita” en vez de “lucita”).

2) – ico, -ica: se trata de un sufijo muy común en las zonas de Andalucía Oriental, La Mancha, Aragón, Navarra, Murcia y Comunidad Valenciana occidental. Algunos ejemplos: "perro" – "perrico", "rato" - "ratico".

3) –illo, -illa: Su uso es muy común en Andalucía y no suele tener connotaciones enfático-afectivas, a diferencia de los sufijos –ito, -ico.

4) –ete,-eta: Se utiliza mucho en Asturias, Extremadura, Castillla León, Andalucía y en La Mancha: “amigo” – “amiguete”.

5) –in, -ina: Su empleo es muy común sobre todo en Asturias, Extremadura, Castilla y León y Andalucía Occidental: “pelo” – “pelín”. A veces este diminutivo se añade a otros diminutivos, como “poco” – “poquito” – “poquitín”…

6) –uco, -uca. Es en Cantabria donde más se utiliza: “playa” – “playuca”, “casa” – “casuca”.

En la lengua española existen palabras lingüísticamente iguales, que tienen un solo origen, que poseen diferentes acepciones, pero su funcionamiento morfológico y sintagmático no varía.

Esto es lo que llamamos polisemia. Este término proviene del griego polys=mucho, muchos y sema = significado.

Alguna palabra de este tipo es por ejemplo:

  • Sirena (Del latín sirēna): Ninfa marina. Pito que se oye a mucha distancia
  • Banco (Del fr. ant. Bank): Lugar para sentarse. Conjunto de peces. Entidad bancaria…
  • Copa (Del lat. Cuppa): Vaso para beber. Parte más alta de un árbol…
  • Sierra (Del lat. serra).: Herramienta para cortar madera. Cordillera de montañas…
  • Cola (Del lat. vulg. Coda):: Extremidad posterior del cuerpo, Punta o extremidad posterior de alguna cosa Serie de personas de pie una detrás de otra.

También existen palabras polisémicas que varían su significado según se utilicen en masculino o femenino, por ejemplo:

  • El capital (el dinero) – La capital (ciudad)
  • El cura (sacerdote) – La cura (sanación)
  • El cometa (astro) - La cometa (juguete)

Por otro lado podemos encontrar la homonimia. Se trata de un fenómeno por el cuál, una misma palabra, con etimologías diferentes, se escribe y suena de la misma forma.

Un claro ejemplo es la palabra vino:

  • ‘Vino’: del verbo venir o una bebida. En este caso se trata de una homonimia y no de una polisemia, puesto que la palabra ‘vino’ del verbo venir procede del latín “venit”, mientras que ‘vino’ de bebida proviene del latín “vinum”.

En las homonimias existen dos tipos de palabras: las homógrafas y las homófonas.

  • Las palabras homógrafas son homónimas y se escriben de la misma manera, por ejemplo, vino
  • Las palabras homófonas son las que se pronuncian igual pero se escriben de distinta manera, por ejemplo, vaca (animal), baca (portaequipajes)

Por tanto la diferencia entre polisemia y homonimia es la etimología de la propia palabra, puesto que aunque en ambos casos las palabras se pronuncian y escriben igual, en el caso de la polisemia la palabra tiene un único origen, mientras que en la homonimia la palabra posee diversas etimologías.

La palabra refrán, “dicho agudo y sentencioso de uso común” (RAE) proviene del francés `refrain´ que significa estribillo, es decir, palabras que se repiten al final de cada estrofa de una canción.

El origen de los refranes se remonta a la Edad Media, época en la que los refranes o proverbios se transmitían oralmente de generación en generación. Inicialmente eran los propios juglares los que utilizaban este tipo de frases para expresar una sentencia, un consejo o simplemente para resumir hechos o situaciones ya conocidas.

Esto explica el carácter eminentemente popular (por tanto, anónimo) de la mayoría de los refranes, aunque también han surgido algunos de la pluma de literatos famosos y escritores de aforismos.

Existen refranes sobre cualquier tema: sobre las mujeres, los hombres, el tiempo, la religión, la vida…y son bien conocidos por la comunidad hablante. Todos ellos tienen como objeto incidir en el comportamiento ético de las personas.

A menudo son usados para resumir en una sola frase lo que pretendemos decir, por ejemplo, “más vale pájaro en mano que ciento volando” (para explicar que no se debe ser ambicioso).

Otras veces utilizamos estas frases para finalizar alguna explicación: “A lo hecho, pecho” (para reforzar la idea de que hay que saber aceptar lo que uno mismo hace).

Los refranes están tan aceptados socialmente, que incluso en ocasiones no decimos los proverbios en su totalidad dejando que el oyente complete la segunda mitad por sí solo: “Aunque la mona se vista de seda…” (mona se queda).

Aunque se trata de expresiones anónimas en su mayoría, algunos fueron originados por escritores famosos, como Calderón de la Barca, que se sirvió del dicho “Casa con dos puertas mala es de guardar” para titular una de sus obras.

Otros, como Miguel de Cervantes ponen en boca de alguno de sus personajes todo tipo de refranes. Este es el caso de El Quijote donde Sancho Panza hace un uso abusivo de los mismos: “No es la miel para la boca del asno” (refrán que expresa lo poco indicadas que son las cosas exquisitas para las personas rudas).

A pesar de que el uso de refranes es más esporádico entre las generaciones jóvenes, hay un buen número de ellos que siguen siendo populares y reconocidos por los hablantes. Hay que destacar que se trata de estructuras fijas que no aceptan alteraciones, por lo que se transmiten de generación en generación sin que se produzca cambio alguno.

Algunos ejemplos son:

  • Una imagen vale más que mil palabras
  • Dios los cría y ellos se juntan.
  • El hábito no hace al monje
  • No es oro todo lo que reluce.
  • A buen hambre no hay pan duro
  • Perro ladrador, poco mordedor
  • Gato escaldado, del agua fría huye.
  • Ojos que no ven corazón que no siente.
  • A quien madruga Dios le ayuda
  • Allí donde fueres, haz lo que vieres.

Podrás encontrar muchos de los refranes españoles en esta dirección: http://listinpoetico.galeon.com/cvitae1007540.html.

“El genio, ingenio y espíritu de una nación se descubren en sus Proverbios” , Francis Bacon

William Shakespeare fue otro de los autores de muchos refranes. En este vídeo puedes contemplar algunos de ellos.

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